En democracia son todos los que están, y ello nos permite conocer ideas, confrontar posiciones, mantenernos en el disenso o unirnos en el consenso. Sin embargo, esta premisa se rompe en el momento que en el ejercicio democrático se entra a escoger, quiénes son o serán, los representantes de la ciudadanía a los cargos de elección popular y allí, sí que no todos los llamados serán los escogidos.

En el departamento del Quindío este 2023, se superaron de manera global los registros de años anteriores en cuanto a inscripción de aspirantes a Gobernación, alcaldías, Asamblea, concejos municipales y Juntas Administradoras Locales –JAL-. Son en total 2.073 los ciudadanos y ciudadanas habilitados para votar por ellos el 29 de octubre según la Registraduría,  lo que representa un 21% más que durante el año 2019, cuando se inscribieron 1.705 personas para el ejercicio electoral.

Ocho aspirantes a Gobernación, 101 en total para Asamblea, 1.539 para consejos municipales, 79 para el cargo de alcaldes en los 12 municipios y 339 nombres a consideración de los electores en Armenia para JAL.

Como se puede observar hay proliferación de candidatos y estamos seguros, que allí hay proliferación de tendencias, de razas, de colores, de estilos, en fin, una diversidad de personas aspirando que representan en ese mismo sentido lo ecléctica de nuestra sociedad.

Lo llamativo del caso es que esto contradice la apatía que refleja el electorado frente al ejercicio democrático de elegir, pues, escuchamos de manera continua el malestar que producen los políticos, la apatía que genera el llamado a votar, la molestia incluso, que en algunos casos produce dicho llamado y la sensación generalizada de que nadie cree en el proselitismo que hoy se practica. Sin embargo, resulta irónico que ante este panorama, pululen las candidaturas a unos y otros cargos, y mucho más, que en una economía tan golpeada, por parte de algunos candidatos se vean inundadas nuestras vías, calles y carreras en la ciudad capital, en los municipios y claro está, en sectores veredales con publicidad que sabemos, es bastante costosa y golpea los bolsillos de los responsables. Razones habrá para ellos dicen muchos. Lo anterior nos ratifica que cantidad no necesariamente es calidad y que al final, ojalá sean los buenos, los mejores, los que logren su objetivo. Y que finalmente, de la diversidad surjan quienes logren aglutinar y cohesionar una sociedad tan dispersa como la nuestra en materia política y proselitista.

Carlos Becerra

Periodista

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