La sombra de la gentrificación amenaza al Quindío

La sombra de la gentrificación amenaza al Quindío

La gentrificación renueva las áreas deprimidas de las ciudades a costa de quienes han habitado tradicionalmente estos sectores pero que terminan siendo desplazados.

Esta es la primera entrega del especial ‘No hay cama pa tanta gente’ que se centrará en los conflictos por el territorio en el departamento continental más pequeño del país.

Emma llegó a Medellín por unos pocos días, y por cuestiones del destino, se quedó. Pero, como decimos en el Quindío, una visita empieza a oler mal a los 15 días, y teniendo la seguridad de que su estadía se iba a prolongar, empezó a buscar un apartamento. Bueno, un apartaestudio, cuando se enteró de los precios de la vivienda en arriendo. Luego de una semana de comparar opciones, se dio cuenta que su lugar de residencia iba a estar mucho más lejos de lo que creía, para que el canon entrara en su presupuesto.

“Hacía 4 años había estado en Medellín y no había dimensionado la trepada que se pegaron los precios”, dice con algo de desconsuelo, “Sea por el auge del reguetón o por las narconovelas, la marca Medellín se volvió conocida en gran parte del mundo, y luego de descubrirla, muchos extranjeros que trabajan de manera remota con multinacionales se enamoraron de la ciudad, lo que impulsó las tarifas a un alza desmedida en la que los propios residentes habituales de la ciudad se ven a gatas para asumir el costo de vida”.

Los precios en Medallo están disparados, dicen propios y visitantes. El golpe, sin embargo, se lo lleva la clase media, al enfrentarse a una ciudad con un costo de vida que sube constantemente.

Medellín es la más clara y reciente muestra de la gentrificación. De acuerdo con la página economipedia.com, el concepto engloba aquellos casos en los que se da “un proceso de reconstrucción y renovación de una zona céntrica bien situada. Como consecuencia, desplaza a sus vecinos hacia zonas periféricas o de menor poder adquisitivo”. El fenómeno empezó a ser considerado como objeto de estudio a mediados de los 60 y se ha escrito bastante sobre la dinámica, que en términos generales pasa por varias fases:

  • La desvalorización de una zona poblada
  • La llegada de nuevos capitales que la revitalizan
  • La migración a actividades diferentes que atraen personas con mayor capacidad adquisitiva
  • El consecuente incremento del costo de vida
  • Y el desplazamiento de quienes habitaban la zona

Pero bueno, esto es El Cuyabran Post. ¿Qué tiene que ver la situación de Medellín con el Quindío? Lo tiene que ver todo. Salento, por ejemplo, es un caso latente de gentrificación desde hace cerca de 30 años. Y como el Quindío está de moda, la composición socioeconómica de su población ha empezado a variar con la llegada de familias y personas en edad de retiro de otras ciudades, con una capacidad de pago más amplia. Un caldo de cultivo ideal, si no nos lo tomamos en serio desde ya.

Salento vive desde hace décadas un cambio progresivo en la composición poblacional, que ha alterado los rangos de la vivienda y otros servicios. ¿Los salentinos de siempre? Bien gracias.

Una amenaza latente

“La gentrificación es cuando una población con un arraigo con un espacio se ve desplazada por fuerzas económicas con mayor poder adquisitivo que llegan a invertir. Se eleva el precio de la vivienda y la gente se termina yendo, en una dinámica en la que tienen que ver los fenómenos de inversión, pero también el abandono que las administraciones públicas hacen de sectores en temas como los servicios públicos, la seguridad o el mantenimiento”. La opinión la da Sebastián Galarza, quindiano de nacimiento y bogotano de adopción, abogado que, en el ejercicio de su profesión, ha incursionado en temas de propiedad horizontal y arrendamiento, “este es un tema que me interesa mucho porque, aunque se trata de algo comercial y de mercado, de fondo afecta un derecho fundamental de las personas, como la vivienda”.

Una vivienda que, como recurso, es limitado. Más aún hoy que la construcción no avanza al ritmo de la demanda, señala. Pero que también afecta otras dimensiones de las personas desplazadas: al abandonar su entorno tradicional, los afectados pierden el arraigo, las redes sociales construidas durante años con vecinos, las dinámicas socioculturales, parte de su historia e identidad, incluso se modifican los tiempos de desplazamiento y con ello la calidad de vida se deteriora.

Sebastián Galarza, abogado.

“No solo encarece el valor del arriendo, el predial o los servicios, sino también los gastos asociados a vivir en un entorno definido. Si el individuo había comprado toda la vida en una panadería del barrio donde podía pagar un desayuno de 5.000 pesos y un almuerzo ejecutivo de 9.000 y los gastos se incrementan, la presión sobre el bolsillo es aún mayor. Y es lógico que el comercio evolucione a la par de las condiciones que se van dando, sofisticándose para lograr un mejor ingreso, o desapareciendo la tienda familiar para darle paso a un Ara o un D1”.

La gentrificación, además, produce algo parecido a una onda expansiva. Cuando los habitantes de clase media se ven obligados a pasar a sitios periféricos, se convierten en los ‘nuevos ricos’, creando un nuevo proceso de desplazamiento de los vecinos históricos. ¿Y para dónde pueden irse estos últimos? ¿A crear barrios subnormales y cinturones de miseria?

Uno de los ejemplos más conocidos de la gentrificación: el Soho, en Londres, que pasó de ser un sector deprimido a convertirse en epicentro de la cultura y la moda en la capital inglesa.

La respuesta estaría en la planificación

En temas comerciales el mercado manda, reza uno de los postulados del liberalismo económico. Pero en cuestión de territorio, la legislación colombiana deposita en los municipios la posibilidad de regular el fenómeno, a través de los Planes, Planes Básicos y Esquemas de Ordenamiento Territorial (POT, PbOT y EOT, de acuerdo con la categoría de la localidad).

Diego Fernando Acevedo Cardona, jefe de Ordenamiento Territorial del Quindío, es el encargado a nivel departamental, de orientar un proceso al que deberán enfrentarse los alcaldes y concejales entrantes el próximo 1 de enero: la actualización de estos documentos, que consignan el mapa de ruta para el crecimiento urbanístico. “La mayoría de los que se encuentran vigentes fueron aprobados en el año 2000, por lo que lo hace urgente actualizarlos frente a las dinámicas que se están dando. En el marco concreto de lo que conlleva una gentrificación, esta es una tarea urgente para que ese fenómeno no nos ataque, sino que se imponga el instrumento de planificación con horizonte a 12 años y así poder definir temas como el reparto de cargas y beneficios, para atender tanto al usuario privado como al público, que se genere una carga equitativa”, explica.

Desde su concepción, los POT podrían ser clave para ordenar el territorio antes de que se genere un escenario altamente especulativo que termine por abrir más brechas en las comunidades. “Este tipo de herramientas hace un planteamiento de gestión y financiación del suelo, estableciendo mecanismos para capturar recursos orientados, por ejemplo, al desarrollo de espacio público, la adquisición de equipamiento público, construcción o mejoramiento de vías. Con una adopción correcta, se podría lograr que el constructor desarrolle sus proyectos y pague compensaciones en otra parte de la ciudad, apoyando con esto la construcción de parques y colegios en áreas donde se adelanten proyectos de Vivienda de Interés Social y Prioritaria, que es esencial para atacar el déficit de vivienda”, indica.

Jaime Franco Alzate, alcalde de Filandia, Quindío, entre 2019 y 2023.

Cómo se ve desde una alcaldía

Desde El Cuyabran Post nos dimos a la tarea de averiguar la percepción de un mandatario local que ha vivido la gentrificación en su municipio (aunque reconocemos que su caso es particular porque antes del auge del turismo, prácticamente se vivía de las remesas, por lo que percibimos de sus respuestas un optimismo moderado).

Jaime Franco Alzate fue elegido como alcalde de Filandia en 2019 y está próximo a entregar el cargo luego de 4 años de un trabajo que ha logrado resultados importantes, como la pavimentación de la vía al corregimiento de La India de la mano con la Gobernación, o haber implementado descuentos tributarios en el código de rentas para impulsar las compras locales. Pero mejor que nuestra interpretación, es recoger sus palabras. Acá va la entrevista:

Con la conversión del municipio como destino turístico ¿subió el costo de vida entre la población? ¿En qué porcentaje pudo haber subido en los últimos 7 años?

Para los propietarios de viviendas y predios el turismo permitió una mayor valorización. Con relación a los productos de la canasta familiar los incrementos no son ocasionados solo por el turismo, sino por todos los componentes económicos internos y externos que se ven reflejados, no solo en el municipio, sino en todo el país.

Una de las grandes ventajas es que se aumentó la oferta de productos, bienes y servicios, y está dirigida a cualquier estrato, de acuerdo con su capacidad económica. Esto se evidencia en la variada oferta de productos y servicios.

¿Este fenómeno se ha visto acompañado por un incremento en el poder adquisitivo de los filandeños?

Si, el poder adquisitivo de los filandeños ha cambiado debido a los ingresos que obtienen por las diferentes actividades comerciales y turísticas que se vienen desarrollando, aumentándose además la oferta de empleos para los residentes y el incremento de los emprendimientos locales.

Se evidencia un ciclo económico sano: Sube el empleo, más dinero para el consumo, más consumo de productos locales, aumento en la producción de bienes, productos y servicios, inversiones para aumentar la producción y mejorar la calidad en los productos y servicios; logrando el mejoramiento en la calidad de vida de los residentes, mejoramiento de sus viviendas, posibilidades de formación profesional de los jóvenes y vinculación a la oferta laboral actual. Esto se evidencia en el reconociendo que obtuvo Filandia a nivel nacional el 6 de diciembre del 2022, ganador Categoría II, por sus esfuerzos para la superación de la pobreza.

La carestía en el costo de la vivienda se ve reflejada también en otros bienes y servicios: a mayor capacidad adquisitiva de los habitantes, más cara se pone la vida por las reglas del mercado.

¿Ha habido una variación en el poder adquisitivo de la población urbana diferente a la percibida por la rural?

Sí, es variable, ya que la actividad turística y comercial se ha desarrollado inicialmente en el sector urbano. Sin embargo, la creación de ferias locales como los mercados campesinos, ‘Filandia Emprende’, ‘Filandia con Aroma de Café’ y las ferias ganaderas han sido estrategias de vinculación de la comunidad rural a la actividad turística, aprovechando las temporadas de mayor afluencia de visitantes para que den a conocer sus iniciativas, y de esta manera posicionar sus emprendimientos, los cuales han tenido muy buenos resultados.

Es por ello que las hemos adoptado mediante actos administrativos para garantizar su permanencia en el tiempo; además se ha diversificado la oferta turística diseñando experiencias rurales que permitan la vinculación de las familias de este sector.

¿En cuánto ha variado el precio del metro cuadrado en el área urbana y la cuadra en zona rural? ¿Hay diferencias entre el barrio y la vereda?

No hay dato definitivo, lo cierto es que hay especulación en el precio de la tierra. Esto quiere decir que no hay un valor estándar del mismo.

Con la renovación del Esquema de Ordenamiento Territorial y la consecuente emisión del Estatuto Tributario, ¿qué se propone desde la administración municipal para regular el fenómeno de la gentrificación?

Al momento no se ha evidenciado un fenómeno alto o de gran porcentaje de gentrificación en el municipio.

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